
A pocas semanas de haber obtenido un ascenso, los demás compañeros de mi equipo de trabajo y yo, recibimos la noticia que viajaríamos a las oficinas centrales de la empresa, esto para encontrarnos con los demás miembros del departamento los cuales estaban en Atlanta, GA.
Esta noticia nos emocionó mucho, y claramente nos hizo iniciar los trámites para poder salir del país. Iniciamos sacando cita en migración y otros en el Banco de Costa para obtener nuestro pasaporte, de las seis personas que viajaríamos únicamente una contaba ya con su documento de identificación.
Cuando ya todos teníamos el pasaporte, iniciamos con las gestiones en la embajada y consulado americano para obtener nuestra Visa.
Después de dos semanas, cinco de los seis compañeros obtuvimos la Visa por diez años. Lamentablemente a una de colegas le negaron la autorización para ingresar al país del norte.
Hace un año inicio nuestro viaje, debíamos estar en el aeropuerto internacional Juan Santamaría a las 5 de la mañana, por lo que yo me había puesto de acuerdo con 2 de mis amigos para irnos juntos y así no llegar tan perdida a eta nueva experiencia que apenas comenzaba.
Al llegar al aeropuerto con mi maleta color lila, estaba casi lista para partir… Ya todos estábamos muy emocionados en la hilera para registrar nuestras maletas en el vuelo y uno de nuestros acompañantes olvido la boleta de impuestos de salida, y claro, no quedo otra que pagarlos de nuevo, esto sirvió para que fuera ¡el vacilón de todo el viaje!
Después de registrar las maletas y pasar por seguridad, nos fuimos a desayunar, y como los gastos corrían por cuenta de la empresa y lo único que debíamos hacer era pasar la tarjeta corporativa, desayunamos como nunca y estábamos listos para el viaje de cuatro horas que nos esperaba.
En la sala de espera de la puerta de abordaje seis, la aeromoza de Delta, llamó para iniciar con el abordaje del DL 416 hacia Atlanta.
Después de 4 horas de vuela aterrizamos en el gran aeropuerto de Atlanta, donde nos esperaba el carro de la compañía.
Fue un viaje muy emocionante y salió todo excelente.
Este año se aproxima otro viaje y mis expectativas están aun más altas.
En toda crónica, tanto la literaria -como es este caso- o la periodística, es preciso dejar un par de detalles raros, curiosos o llamativos para el final; así cumplimos con una de las reglas básicas de la crónica, que es dejar algo importante para que el lector reflexione al final del escrito.
ResponderEliminarLa crónica, junto con la carta, son los géneros más antiguos del periodismo. En La Biblia, en el Antiguo Testamento, en 2 Samuel 8.16 se nos dice lo siguiente: "Joab hijo de Sarvia era general de su ejército, y Josafat hijo de Ahilud era cronista". Esto quiere decir que el Rey David tenía cronistas que anotaban todo sus pasos en el reino y uno de ellos era este Ahilud. La crónica, por lo tanto, es muy antigua. ¿Cuánto? Quizá mucho más de lo que imaginamos. Lo cierto es que los gobernantes de esas épocas debieron documentar lo que ocurría en el reino y las medicas que tomaban y para ello utilizaban a cronistas. La crónica es una narración cronológica, paso a paso, de un hecho. Cuando es periodística, la crónica tiene como tema una noticia importante y la desarrolla desde que se inician las acciones hasta el punto culminante, que está al final. El Profesor.
En esta crónica faltó algo muy importante, que es básico y no se puede suprimir: el título. Una crónica no se puede llamar "Crónica", casi por la misma razón por la que una panadería no tiene como nombre "El Pan" o bien un hospital "El Hospital". El título debe ser llamativo, cortito y ofrecer en tres o cuatro palabras la finalidad u objetivo del mensaje periodístico. El Profesor.
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